Nadie ha hablado de los motivos de la crisis. Ninguno de Vd´s ha leido nunca ninguna explicación sobre las causas. Algunos pensarán que sí, que tienen mucha bibliografía estudiada y que ya saben de que va. Imaginense que estuvieran investigando un asesinato. Nadie podría negarles que saben qué ha pasado si dijeran que la pistola comprimió la pólvora y esta explotó, lanzando a gran velocidad un proyectil que atravesó al finado. Pero eso no sirve para la investigación. Lo que quieren saber es quién empuñó esa pistola y por qué.
En la explicación económica vienen bien claro los culpables, pero nadie dice nada de las causas. Una ambición desmedida e imprudente, piensan algunos, descuido e incompetencia, piensan otros. Sólo falta un comunicado proveniente de los banqueros que diga "Caminemos todos juntos, nosotros los primeros, por la senda de una recuperación económica".
Es ingenuo que, cuando la izquierda lleva hablando durante años, ya no meses, de la burbuja inmobiliaria y de que el capitalismo así llevado va a provocar una crisis sin precedentes, nos digan ahora, esperando que nos lo creamos, que nadie podía imaginar que íbamos a llegar a esta situación.
Pero no sólo la derecha ha sido ingenua. De hecho no ha sido nada ingenua. Es la izquierda la que ha hecho gala de una ingenuidad infinita.
Sabiendo que estaban advertidos y no pudiendo poner en duda sus conocimientos de economía y su conocimiento de los mercados, sólo nos queda pensar que la crisis ha sido provocada y planeada.
Por eso la izquierda ha pecado de ingenua, por no poder prever lo que iba a pasar si se llegaba a la crisis.
No se dió cuenta de que los medios de comunicación iban a decir que la crisis está en nuestros armarios, bajo nuestras camas, en nuestros vecinos, que iba a acabar con todo y que teníamos que apretarnos el cinturón y arrimar el hombro para así darnos miedo y aceptar cualquier solución contra ella.
No se dió cuenta de que nuestros gobiernos, de ultraderecha, como Sarkosy o Merkel, de quien ya lo esperábamos o de centro derecha, como pueden ser Barack Obama o Zapatero, de quien, ¿Para qué vamos a engañarnos?, también lo esperábamos, iban a decir que tenían que actuar e iban a destinar nuestros impuestos, nuestro dinero que tanto nos ha costado ganar y que necesitamos para vivir, para donarlo a la empresa privada.
Esperábamos, idiotas de nosotros, que las grandes empresas entonaran el Mea culpa y decidieran no invertir en especulación y vivienda para empezar a invertir en empresas que produjeran algo tangible de verdad.
Esperábamos que esa crisis anunciada acabara con el sistema actual y diera lugar a una sociedad democrática, liberal y social, que recogiera lo mejor de los dos mundos, liberal y socialista, sin paro ni trabajos indignos.
Creimos que los gobiernos, acaso sólo los de centro-derecha, darían créditos (que no subvenciones incondicionales) a las empresas que crearan empleo, que invertirían en empleo, en seguridad, en estabilidad, que castigarían a los que nos han traido hasta aquí.
Pensábamos, en definitiva, que el fin del neoliberalismo estaba cerca.
Idiotas de nosotros que no hemos aprendido la lección:
Imaginemos que somos un gran banquero. Tenemos dinero infinito. Y, lo que es más difícil de entender, queremos más.
Ya estamos ganando mucho, pero tiene que haber un modo de acelerarlo. Algo arriesgado quizá. Total, ¿Qué es lo peor que me puede pasar? ¿Qué deje de ganar? Ya tengo dinero para pasar el resto de mi vida con todas las comodidades posibles.
¿Qué tal si me dedico a especular sin control? Ahora ganaré cantidades de dinero desorbitantes y luego, si provoco una crisis... luego ganaré cantidades todavía mayores. Pero para eso me lo tengo que montar bien.
Así que me dedico a vender hipotecas subprime, a vender paquetes de estas a otros bancos etc etc.
Algunas izquierdas avisan de la crisis, pero yo sigo a lo mío. De hecho me subo el sueldo para ver si lo acelero, no sea que las izquierdas se metan donde no les llaman y me agüen la fiesta.
Hablo de democracia, de libertad, de que tengo derecho a hacer lo que quiera. La izquierda, democrática, aletargada, no hace nada, no quiere hacer nada. Vive muy bien en este colchón que le he dado.
La crisis llega. En mis medios de comunicación alerto de ella, la pongo en boca de todos. Entonces la crisis aumenta, las empresas cierran, los trabajadores se van a la calle, los pajaritos cantan, las nubes se levantan... todo es maravilloso.
Así que la gente necesita dinero y el que da el dinero soy yo, que soy un gran banquero. Pero yo tampoco tengo dinero. Bueno, yo sí. Es mi empresa la que no tiene liquidez. Así que el gobierno tiene que echarme un cable. Me voy en mi jet privado y se lo pido: O eso o nos vamos todos al garete.
El gobierno, que es mi amigo, me da el dinero, por supuesto. Además lo hace por el bien de todos. Y yo ¿Qué hago con ese dinero? Pues me lo quedo, claro está. ¿Para qué lo voy a ir dando? Cuando pase la crisis ya veré si doy préstamos, pero por ahora me lo quedo. Ese dinero que tengo para mi sin hacer nada. Rentabilidad infinita: no invierto nada, gano mucho. ¡Biba. Brabo!.
Y esto es sólo el principio. Mañana los estados no podrán sostener la seguridad social ni la seguridad y yo la compraré y me haré cargo de ella, más tarde compraré los transportes, donde no les tenga ya, las televisiones públicas. Y al final todo será mío.
Y los obreros, los currantes, los que no son yo ni son de mi círculo tienen que ir teniendo claro que no pueden ganar, que sólo pueden perder y que ni siquiera pueden dejar de jugar.
__________________________
Acabado este ejercicio de imaginación sólo queda preguntarse: ¿Qué podemos hacer?
Pues nada. No podemos hacer nada. Rendíos.