¿Qué piensa de nuestra clase política? Probablemente Vd. vote al PP o al PSOE y sienta antipatía, en mayor o menor grado, por el otro. Además sabrá que hay una minoría que vota a otros partidos marginales. Ciertos radicales, extremistas o idealistas con la cabeza llena de pájaros, apenas unos pocos sin mucha importancia.
La democracia como sistema es fuerte. Nadie lo pone en duda y todos sabemos que no hay una alternativa mejor. De hecho, España al igual que el resto de los países occidentales está regida por una democracia donde los ciudadanos son libres y sus derechos y su intimidad respetados. Tanto es así que no tenemos trato ni negocio con esas lejanas y obscuras dictaduras del este o el oeste. Lejos quedan esos años en los que gran parte de Europa tenía un gobierno autoritario y los servicios secretos invadían las comunicaciones, entraban en las casas, fisgaban en las basuras etc.
Es imposible ya que las democracias vuelvan a caer en la barbarie, como a mediados del siglo XX cuando la población de casi toda Europa rechazó las democracias votando a partidos antidemócratas. ¿Cómo sería en aquellos años? Seguramente los antidemócratas decidían formar un partido, se declararían abiertamente antidemocráticos y se presentarían a las elecciones. Cuando las ganaban anunciaban el fin de la democracia entre el júbilo de la población y comenzaba a organizar sus instituciones.
Si has llegado hasta aquí caben dos opciones: Que seas absolutamente ajeno a la historia de Europa y a la realidad actual o que pienses que el absolutamente ajeno soy yo.
Si eres de los segundos bien sabes que los que votan al PP o al PSOE, si bien son más que los votantes de los demás partidos por separado, no llegan a ser la mitad de los españoles. Ni mucho menos. Sabrás también que los que votan a otros partidos no son extremistas, idealistas ni radicales.
No habré de decirte que la democracia es delicada como el aliento y que se pone en duda diariamente. De hecho, si no crees en otras alternativas, sabrás que mucha gente sí lo hace.
Seguro que sabes que tenemos negocios con las peores dictaduras del mundo, que sus dirigentes vienen a nuestro país a pasar sus vacaciones y que el Presidente del Gobierno o el Rey en persona van a recibirles.
Y lo que si no sabes te imaginas es que los partidos autoritarios que han gobernado gran parte de Europa durante el siglo XX iban de demócratas de toda la vida.
Ahora estamos en el siglo XXI y, pese a lo que mucha gente cree, las cosas son prácticamente iguales.
Francia, que se nos presenta como una democracia ejemplar regida por un presidente fuerte es el mejor ejemplo para ver la decadencia de la democracia en el siglo XXI de manera casi calcada a como cayó en el XX:
Para empezar Sarkozy no es un gentleman que se codee con la cultura francesa de tu a tu en la calle y en la cama, un hombre similar a Cary Grant que con sus formas y modales seduzca a las mujeres más hermosas. Más bien es un prepotente macarra que sale con una anoréxica One Hit Wonder (Un músico que ha dado la campanada con una canción y que, por más que saque y saque discos y canciones, no vuelve a tener ni un poco de éxito), que acude con resaca a la prensa y que llama idiotas a sus gobernados como un hooligan más. ¿Demócrata? Ha abierto un registro de manifestantes donde guarda su identidad con otros datos como sus creencias, sus ideas etc. A lo mejor no les parece tan grave, pero imaginen que podría hacer con esa base de datos. Que buena sería si cayera en manos de un dictador en Francia.
¿Qué hay que temer de que el gobierno te incluya en una base de datos de estas características? Nada, dirán muchos. Como las cámaras de seguridad o el espionaje de las telecomunicaciones: Nada si no haces nada malo. Menudo argumento.
No digo que Sarkozy vaya a empezar a fusilar franceses, claro. Eso ya no se lleva, ya no se puede ser tan descarado, por aquello de Internet y otros medios libres de difusión. Se pueden hacer otras cosas. Voy a fijarme en el ejemplo español para buscar ideas:
De entre las muchas empresas que pasaron de manos públicas a manos privadas la más famosa y la más paradigmática es Telefónica. Telefónica era una empresa grande, tenía el monopolio de la telecomunicación de toda España. Como tal, como única empresa establecida, máxime por ser el mercado de las telecomunicaciones un mercado con unas barreras de entrada altísimas, su valor era incalculable. Cualquier otra empresa tenía que empezar a cablear calles o alquilar sus líneas a telefónica, esto es, hacer una inversión inicial colosal o servir a Telefónica de fuente de ingresos.
Hacer tamaña inversión inicial es un suicidio comercial, por tanto todas las empresas, hasta hace poquísimo (algunas siguen así), siguen pagando a Telefónica por sus líneas. Así, esta tiene toda la clientela potencial como clientela real y si alguien deja de ser cliente real y se va a la competencia, sigue pagando. Negocio seguro y redondo.
Pues bien, esta empresa, levantada con ingentes cantidades de dinero público fue vendida a precio de saldo a Juan Villalonga, amigo personal de José María Aznar.
Otras, no tan notables, pero también levantadas con dinero público, fueron vendidas a simpatizantes, adeptos, correligionarios etc.
Así pues, un primer uso para esta base de datos es el “robo legal”.
Otro uso hipotético más grave, si cabe, sería para adelantar en colas de espera, en oposiciones, etc.
Pero Sarkozy es bueno, es demócrata, europeo, occidental. No va a usar esa lista para ese tipo de cosas. No es de esos presidentes del siglo XX que decían “Queda clausurada la democracia” y se ponían a tiranizar. Esas cosas ya no pasan.
No es como cuando Stefan Zweig en “El Mundo del ayer” decía Esto no nos puede pasar a nosotros, en medio de Europa, a nosotros que somos modernos y demócratas (cita no textual: No logro encontrar el libro. Disculpen las molestias. Y léanse el libro). Eso era el siglo XX. Otros tiempos. Ya no es como cuando la Stassi hurgaba en las hurgaba en las papeleras buscando dios sabe que datos para hacer una lista como aquella.
Ahora un gobierno de derechas quiere crear un cuerpo de inspectores para hurgar en las basuras, pero sólo para ver si reciclas. En Rusia ha sido. Aunque suena algo sospechoso. Quizá se dediquen a buscar también recibos de teléfono, facturas, direcciones… Pero no, esto, como las cámaras de seguridad, sólo son peligrosas si haces algo malo. Podrían poner una en el salón, en el pasillo. En todas las habitaciones en las que no nos vamos a cambiar, como el baño o nuestro cuarto. Total, si no vamos a hacer nada malo, ¿qué más nos da? Por cierto, que eso de la basura no es en Rusia, es en Madrid y ha sido el gobierno de Ana Botella. ¿A que no suena tan peligroso? Ese es precisamente el peligro, que no nos suene peligroso lo que vemos terrible en otros lugares.
Alguien podría argumentar que está muy bien esto de mirar a ver si reciclas y que te multen por ello. Que así aprenderíamos. Que sólo un paranoico pensaría que van a mirar en la basura buscando algo más y que si lo temes es por que haces cosas malas, por que eres un terrorista o alguna otra cosa de hombre malo. Estos “hombres buenos” podrían dar un paso más y permitir que unos inspectores entren en su casa sin aviso previo para ver si están gastando agua. Total, si no haces nada malo no tienes que temer y si lo haces, pues así te pillan y acabamos con la delincuencia, ¿no?
El mundo no ha cambiado un ápice. Lejos se veía la crisis del 29. Lejos… en el tiempo. Por que la izquierda de todo el mundo lleva avisando de su venida desde hace, como poco, una década. La crisis del 29, todos lo sabemos, la provocó la excesiva confianza en el mercado: Todo el mundo se liaba a comprar pensando que la subida era inminente, había empresas de todo tipo vendiéndose en bolsa y gente que se enriquecía rápidamente sin vender nada. Igual que la crisis de las .com, igual que esta crisis.
¿Cuál es el principal origen de esta crisis? Muy sencillo: Los bancos abrían un montón de hipotecas a gente que no podía pagarla y luego vendían esas hipotecas a otros bancos a precios muy bajos. Más fácil con un ejemplo: Yo tengo un banco, abro cien hipotecas para ganar diez pesetas con cada una a gente que no puede pagármela. Puedo perder cien hipotecas de diez pesetas cada una, lo que son 1.000 pesetas. Así que lo que hago es recuperar menos dinero sin riesgo vendiendo esas hipotecas a otro banco. Digamos que ese banco lo tienes tu. Me das 800 pesetas y te arriesgas a perderlas, pero también te arriesgas a ganar 200. Como ves que no cobras, se la vendes a otro a 600 y se repite el proceso, hasta que el último paga 200 y pierde todo.
Así una vez y otra y otra. Y cambiando 1000 pesetas por billones.. Entonces mi banco y el tuyo empiezan a tener problemas de dinero. Nos hemos metido en tantos berenjenales iguales que ahora nos falta dinero para prestar a una empresa que va a crear empleo. Así que no podemos prestárselo y esa empresa, que confiaba en nuestro préstamo, se arruina. Y todos los que tenía empleados a la calle. Es gente que no tiene trabajo no tiene sueldo, así que no puede comprar el producto de otra empresa. Y esta empresa también se arruina, y va más gente a la calle, con lo que hay más empresas que se quedan sin clientes y también se arruinan. Y así un círculo vicioso. ¿Recuerdas al principio del párrafo cuando cambiaste mil pesetas por billones? Pues ahora cambia mi banco y el tuyo por miles de bancos. Y ya la tenemos liada.
Entonces hay algo claro que hacer: Salva a los bancos, salva al mundo. Pero ¿Quién los salva? ¿Papá estado? De acuerdo. ¿Por qué no? Vale que durante años y años esos bancos han ganado dinero y no han colaborado nada con el país, pero ahora lo necesitan, vamos a darles dinero, dinero de todos, dinero de los impuestos, nuestro dinero ganado duramente, para que los bancos se recuperen. Seguro que luego lo agradecen y colaboran más. Vamos a despertar su espíritu solidario. Tanto lo hemos despertado que los directivos de Lehman Brothers, el banco de inversión cuya quiebra ha sido noticia hace poco, se han gastado miles de dólares en una fiesta para celebrar lo forrados que se han hecho gracias a la quiebra de su banco y posterior subvención estatal.
A lo mejor confiar no es la solución. De hecho es la confianza la que nos ha llevado hasta aquí. Quizá, ¿por qué no? lo que puede hacer el estado es invertir dinero en los bancos pero no gratis. Lo que puede hacer es invertir dinero pero quedarse con parte de la propiedad del banco. Una idea fantástica esa, volver a la época donde el estado tenía control sobre la economía. Convertir los paises capitalistas en comunistas y, con este sistema y sin adversario en el mundo, hacer que nuestras finanzas vayan mejor que nunca. Eso esperando que los gobiernos de turno no hagan como con Telefónica y vendan luego su participación en los bancos a los amiguetes, partidarios, seguidores, correligionarios etc. Confiemos en ello.
Pero carajo. ¿Por qué digo que sin adversarios? Tenemos adversarios. Son el resto del mundo, los paises emergentes, China, la India, los paises de Sudamérica…
Analicemos. Volvamos otra vez al principio. Estamos en el maravilloso siglo XXI, donde la política es estable y cordial y nada puede pasar.
En el siglo XX había una gran potencia, que es la misma de ahora, EEUU. Y había otra emergente, totalitaria, a la que todos le reían las gracias, a la que todos toleraban y apoyaban: Alemania. Todo eran parabienes para Alemania, todos los paises fueron a sus olimpiadas a participar del poder alemán. Había además una crisis gigante que provocó paro y pobreza. También había una deslegitimización de las democracias, ya por que hubieran sido elegidos presidentes antidemocráticos, ya por que los democráticos habían sido tan desastrosos en tantos aspectos que nadie quería volver a oir hablar de democracias.
En el siglo XX había un montón de población, aunque esto fue a principios, más que a mediados, que quería guerra, llamaban a la guerra, creían que la guerra iba a ser un paseo militar. Estaban deseosos de que su país fuera a la guerra.
En el siglo XXI nada ha cambiado. Hay una gran potencia, la misma que ahora, EEUU. Hay otra emergente, totalitaria, a la que todos le ríen las gracias y a la que apoyan hasta el punto de ir a sus olimpiadas: China. Hay además una crisis gigante que provocará paro y pobreza. También hay, lo hemos visto al principio, una deslegitimización de las democracias, ora por que los presidentes se lo saltan, ora por que son desastrosos (a Bush me refiero, principal, pero no solamente). No sólo eso. ¿Recuerdan el fragor guerrero del gobierno del PP? Una guerra “contra el mal” que iba a ser rápida y fugaz. Tan fugaz que hace tiempo que se terminó. Ahora Iraq ya no se defiende, ahora son “terroristas”. Y aquí éramos inmunes. Tan inmunes que, estando en estado de guerra, recibimos un ataque y no tenía nada que ver con la guerra, era también “terrorismo”.
Todo esto no es lo único que nos lleva a la guerra. Ahora el país que fue la primera potencia mundial va a convertirse en la segunda. O la tercera. Pero no militarmente, que seguirá siendo la primera, con un 50% del ejército del planeta. Gorbachov, lo dijo Ignacio Escolar hace poco, decidió rendirse, aunque, con el armamento a su disposición, podría haber pataleado a gusto durante muchísimos años e incluso recuperar su posición de primera/segunda potencia mundial. Obama puede verse tentado a hacerlo.
En resumen: Estamos al borde de la guerra. Seguros en nuestra burbuja no queremos verlo, pero ahora se mezclan las circunstancias de la primera y de la segunda guerra mundial a la vez.
¿El remedio? La derecha no lo tiene. De hecho es la derecha la que nos ha metido aquí. Podría parecer que la izquierda puede ralentizar el proceso, sino evitarlo del todo:
Rechaza a China y a EEUU, propone nacionalizaciones permanentes, no como medio para salir de la crisis, sino como sistema económico habitual. Respeta la democracia frente a sus propios intereses, volviéndose muchas veces incluso arriesgada, y evita a toda costa todo tipo de guerra.
Sin embargo, la izquierda tampoco es la solución. No por que no pueda resolver el problema, sino por que la derecha prefiere la destrucción total a la pérdida del poder y no va a dejar que la izquierda actúe a sus anchas.
Sólo un poder lo suficientemente grande como para que los demás poderes no puedan hacerle sombra podría poner punto final a esta situación. Pero también podría caer en malas manos, por lo que habría que controlarlo, que hacerlo incorruptible.
Lo que pasa es que los humanos somos corruptibles, por que no somos máquinas.
Y si el humano no es máquina, sólo queda que la máquina sea humano. Queda que un equipo de científicos de todas las areas, los mejores de todos los puntos del planeta y con presupuesto ilimitado hagan una IA lo suficientemente avanzada para que ella gobierne.
Otro camino derivaría en guerra y hambre. Por tanto hemos de elegir entre transhumanismo o muerte.
miércoles, octubre 22, 2008
domingo, octubre 05, 2008
Juan Carlos Girauta está de la flauta
¿Será posible que en su último artículo se crea el fundador de la metáfora Matrix, refiriéndose con ello al requetemánido asunto de las dos pastillas?
Encima dice que lo inventó hace cinco años, cuando ya había pasado media década del estreno de la peli.
Se creen dioses, por eso contestan con esa vehemencia cuando se les cuestiona. Por eso creen estar sobre el bien y el mal. Por eso acusan a los que no siguen sus métodos no sólo de seguir métodos a su juicio ineficaces, sino de intentar conseguir lo contrario de lo que predican.
Muchos de la izquierda hemos reconocido un error en nuestra antigua posición sobre la negociación con ETA. Muchos estábamos a favor de la negociación y ahora sólo de la leña al mono. Lo mismo con la ilegalización de Batasuna y otras muchas cosas. Pero ellos, ni con la crisis delante de sus narices, son capaces de reconocer que se habían equivocado. Cosas veredes.
Encima dice que lo inventó hace cinco años, cuando ya había pasado media década del estreno de la peli.
Se creen dioses, por eso contestan con esa vehemencia cuando se les cuestiona. Por eso creen estar sobre el bien y el mal. Por eso acusan a los que no siguen sus métodos no sólo de seguir métodos a su juicio ineficaces, sino de intentar conseguir lo contrario de lo que predican.
Muchos de la izquierda hemos reconocido un error en nuestra antigua posición sobre la negociación con ETA. Muchos estábamos a favor de la negociación y ahora sólo de la leña al mono. Lo mismo con la ilegalización de Batasuna y otras muchas cosas. Pero ellos, ni con la crisis delante de sus narices, son capaces de reconocer que se habían equivocado. Cosas veredes.
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