sábado, mayo 03, 2008

El 2 de mayo

Muchas veces me he preguntado si las acusaciónes de que no tengo criterio propio y que mis ideas políticas son las que dicen los Polanco, Chomsky, Escolar y demás son ciertas.

Infinidad de veces he leido cosas con las que no he estado de acuerdo en cosas del grupo Prisa. Muchas veces se las he leido a Chomsky y otras tantas en 20Min y en Público. Con quien había coincidido siempre era con Pérez Reverte. Artículo que leo, artículo donde me parece que tiene más razón que un santo.

Pérez Reverte es algo conservador en algunos aspectos. O quizá no. No es conservador por que los conservadores imponen su punto de vista y él no quiere imponerlos. A él no le gustan los jenis y los jonatan, con el ombligo al aire, pendiente incluido, al aire, con un tribal tatuado en el brazo y etc, pero estoy seguro de que si viera como están pegando a uno en la calle, como poco se indignaría. Y digo como poco, por que D. Arturo es un hombre valiente y de honor. Ha visto más tiros y muertos de los que yo veré en mi vida (espero) y se ha enfrentado a la muerte más veces de las que yo la veré en la tele. Así que si le viera ir a salvar a la doncella, aunque la doncella sea más puta que las gallinas y una analfabeta de cuidado, no me extrañaría lo más mínimo.

No queda ahí la cosa. Su ver la bandera sin ofenderse ni morirse de orgullo, su entender por que, si se es español, hay que tener tirria a los ingleses, su andar por la calle, oir el himno y pensar que no se va a poner firme, pero saber que en un acto oficial hacer el desprecio de sentarse o distraerse o hablar es una ofensa tan gratuita como inmerecida, a mi me ganan.

En definitiva, su nacionalismo sin idioteces y con cariño, su internacionalismo sin perroflauteces y con respeto, suele coincidir en gran parte con mi manera de ver las cosas.
Pocas veces he estado en desacuerdo y ha sido por cosas menores, como cuando se queja de las piernas masculinas al aire o pierde un artículo en decir que el aceite no es aceite, sino mil años de tradición.

Por eso el 2 de Mayo tiene dos sentidos para mi. Uno es el que tiene para todos:

El primero es el de siempre:

Madrid primero y el resto después, se levantaron en defensa de la monarquía absoluta y de la Iglesia Católica a causa de no aguantar los abusos de los franceses.

Cuatro años después, en 1812, la primera constitución que oficializa a España como país (No significa esto que España sea país desde entonces, sino que lo es oficialmente), unido, católico, liberal del XIX (nada que ver con el liberalismo del siglo XXI, que es bastante peor que el nazismo), escrita por los pocos nobles y clérigos que se levantaron en armas, se escribe, pero eso es otra historia.

Esta historia me gusta, me gusta por que luchó el pueblo contra el invasor y la nobleza.

Y el otro sentido es el de ver que tengo criterio propio, que ni a Pérez Reverte le sigo para siempre. Por que verle al lado de Esperanza Aguirre me ha tirado un mito. Ver como dejaba que Esperanza Aguirre primero y el rey después defendieran el 2 de Mayo como lo que no es, como la defensa del pueblo español por la unidad, por la libertad, sólo falta decir que por la constitución y contra el terrorismo, y ver que no movía ni un dedo -¿Dónde se me ha quedado ese heroe de guerra, ese que decía a quien fuera en su propia cara que era un idiota sin inmutarse, como si fuera una estrella de rock?- me ha liberado, ya para siempre, de ser un fan incondicional. Ahora soy un fan, pero ahora sé que lo que lea lo tengo que pasar primero por un filtro en el que ponga "No me lo creo".