martes, abril 22, 2008

Soy un machista.

Cuando era pequeño me llevaba mal con un chico. Era un idiota y por lo que sé, lo sigue siendo. Hace poco le llamé idiota y me llamaron homófobo. Resulta que el chico era gay.

Se me plantea entonces una duda:

¿He de llamarle idiota a pesar de que sea gay, lo que me convertiría en un homófobo por que los gays no pueden ser idiotas o he de decir que es un tío fantástico, sensible, soñador, etc por que es gay?

A lo mejor podría creer en la Igualdad y no tener en cuenta que es homosexual excepto para los asuntos directamente relacionados con su homosexualidad. Eso sería igualdad: La no consideración de la diferencia.

Algo parecido pasa con las ministras. Puedo decir que la de Innovación es el mejor fichaje que ha habido jamás en ningún gobierno y estaré respetando la igualdad, pero como me atreva a decir que Chacón es un desastre, entonces soy un machista.

También lo soy si me atrevo a hacer ningún comentario sobre el físico de las ministras. A los ministros, sin embargo, les puedo llamar feos sin pudor. Así que no hacer diferencias es machista. Pues si considerar a los hombres y a las mujeres iguales me hace machista, soy un machista.

Ahora parece que pedir la igualdad absoluta no es suficiente: Hay que pedir ventajas para las mujeres si no se quiere ser tachado fulminantemente de machista.

¿Acaso el ministro que ocupe cada ministerio no debería ser el mejor en su campo? ¿Debería ganar puntos por ser mujer? ¿Por qué hacer esa diferencia de una persona que es igual a otra?

¿Por qué puedo decir que Zerolo es muy atractivo y que Zapatero es más bien feote pero uso a la mujer como objeto si digo que Chacón es tan fea como inepta?

Me niego. Me niego a hacer cualquier distinción entre hombres y mujeres. Para mi son iguales y hacer diferencias me parecerá discriminatorio. Entiendo que haya difererencias en la ropa: Un sujetador, en mi cuerpo, sería poco práctico y bastante antiestético. Entiendo que haya diferencias en el servicio: Los meaderos de pared se las harían pasar canutas a ellas. Pero diferencias en las pruebas de acceso a un trabajo, en la credibilidad en un juicio o en la preferencia de acceso a un puesto directivo son discriminatorias hacia el hombre. Y como el hombre y la mujer son iguales, esta discriminación es tan mala como la discriminación femenina.

No puedo decir que Chacón sea buena. No puedo. Me da igual que sea mujer. Si fuera mujer, negra, lesbiana, minusválida y todas las demás minorías o grupos discriminados tampoco podría. En la legislatura en la que fué ministra de vivienda podrían darse dos casos:

1.Las inmobiliarias se enriquecían, lo que es bueno, y los precios de las casas subían, lo que es malo.
2.Las inmobiliarias se empobrecían, lo que es malo y los precios bajaban, lo que es bueno.

Lo ideal habría sido que los pisos bajaran y las inmobiliarias se enriquecieran, pero eso era imposible. Y también era imposible, o eso creía yo hasta que Chacón demostró lo contrario, que las inmobiliarias se arruinaran y los pisos siguieran viviendo.

Chacón ha dado el peor resultado posible en Vivienda. Esperemos que en Defensa lo haga mejor, o me veo hablando inglés y árabe antes de que termine el mes.

2 comentarios:

Paula Granado dijo...

¡eugenio increible pero yo tb estudie en el salvador! de 1198 a 2003

Eugenio Martínez Sierra dijo...

¿cómo sabes que yo estudié en el salvador?

Si estudiaste esa temporada, te vi seguro.