jueves, abril 05, 2007

Tenemos un alcalde que es un facha V. La meseta de Barataria

Amigos, amigas, hermanos, hermanas, primos, primas, desconocidos cuya dirección he sacado de vaya vd a saber donde, desconocidas cuya dirección he sacado de vaya vd a saber donde, idiotos insufribles que nombran el femenino después del neutro, idiotas insufribles que nombran el femenino después del neutro, aun más idiotas insufribles que nombran el neutro después del femenino, aun más idiotos insufribles que nombran el neutro después del femenino:

La historia de hoy, reza sobre piratas y tesoros, sobre aventuras, obstáculos, sobre grandes monstruos metálicos de más de una tonelada manejados por expertos (o no) pilotos.
Esta vez me ha costado traerla más de lo debido, pues fuerzas mininas atentaron contra mi (al final de todo el ladrillo) y provocaron un daño colateral que en paz descanse. Este mensaje es más interesante que cualquier otro, pues habla, entre otras cosas, de sangre y destrucción. Prometo no menos (ni más) de tres heridos de aquí a terminar la carta.

Pero antes y esta vez no después, la publicidad: Vd puede encontrar estas y otras espeluznantes historias en http://quevieneelcocope.blogspot.com. Para limitarse sólo a las relacionadas con Valladolid, sus gentes y su alcalde, visiten http://quevieneelcocope.blogspot.com/search/label/De%20la%20Riva.
Para saber quien es el autor, miren al cielo una noche estrellada y le verán pasar. Si ven que se aburren y no ven nada, visiten: http://blogtellas.blogspot.com . Y LO QUE ES MÁS IMPORTANTE: Dado que no tengo amigos y que la gente que conozco se niega a darme sus correos electrónicos voluntariamente para que no les atosigue, probablemente haya conseguido tu correo gracias a esas graciosísimos e-mail que llevan un terrible PPS hecho por algún ser informe de algún planeta obscuro y tenebroso. Dado que la ley me obliga a ello so pena de destierro, si alguno de Vd´s desea dejar de recibir este soporífero boletín que lo diga ahora o en otro momento. En cuanto llegue a mi conocimiento dicho deseo les eliminaré de esta lista de correo sin dilación y sin perjuicio de los negocios, amistad o demás relación que tenga conmigo. Sepan además que tienen total libertad para imprimir, borrar, contestar, reenviar este e-mail y de agasajar, premiar o amenazar al autor.

Ahora más en serio: Algunos de los nuevos receptores de este e-mail lo reciben porque algún amigo suyo me ha facilitado su e-mail pensando que podrían estar interesados. Si no lo están, insisto, sólo con pedirme que los borre no recibirán el siguiente. Ahora, al grano:

Hoy, como dije en la introducción, les hablaré de (redoble de tambores): LAS OBRAS, sus desastres, y sus consecuencias.

Habrá observado el paciente y bravísimo vallisoletano como, de un tiempo a esta parte (desde que se acercan las elecciones, en concreto), grandes vallas prohiben el libre acceso a algunos lugares de la ciudad.

Habrá observado, sin duda, como puede disfrutar, en su habituales paseos callejeros, del armónico rechinar de máquinas, del melodioso pitido de marcha atrás de camiones, del agradable taladreo del suelo urbano, del serreo atrevido de (grises y horribles) baldosas.

Lo habrá observado sin duda, decía, porque es absolutamente imposible que no se haya cruzado con alguna. Tan solo de López Gomez a la universidad de "Teleco", en el Campus Miguel Delibes, se han llegado a ver durante este año lectivo 7 obras. A obra cada doscientos metros, esto es, a paso común, una obra cada dos minutos de camino.

No basta con destruir la imagen de pequeñas casas con balcones que tenía Valladolid cuando la mayoría de nosotros eramos pequeños. El alcalde pretende convertirnos en una especie de Nueva York de barat(aria)illo.

Dado que no me es posible recorrer Valladolid periódicamente para observar el estado de las obras, sólo podré hablar de lo que veo. Y lo que veo es:

¿Cuánto tiempo va a durar la restauración de la Iglesia de San Pablo?

Si me permiten la típica gracia ¿qué tesoro escondido buscan en Portugalete?

¿Era necesario "arreglar" la Plaza de la Universidad durante un tiempo interminable para dejarla igual, pero diferente, sin ningún tipo de protección para el cesped y sin una separación más clara que la propia acera entre plaza y carretera, haciéndola mucho más insegura para niños pequeños y mascotas y añadiendo cinco estupendas trampas mortales escalones peligrosos?

¿Qué le pasa a la Plaza San Miguel? ¿Por qué quieren toquitearla? ¿Es que no sería mejor que arreglaran el (recién puesto) firme de la Plaza Zorrilla, el de la calle Dr Morales, hacer algo con los contenedores del Paseo del Cauce, repintar el paso de peatoes de la calle Soto o dejar de hacer chapuzas y construir y destruir edificios en la calle Niña Guapa? ¿Y dónde está el prometidísimo e invisible carril bici? ¿Es cosa mía o no hay?

Posiblemente hacía falta renovar los azulejos de la calle Duque de Lerma, pues al pisarlos, si había llovido, saltaba agua, pero ¿tan urgente era tirar el edificio (precioso, por cierto) que han tirado en esa misma calle? No me refiero al de El Montesol, donde la Mahou costaba 100 pesetas y La Calleja, dos magníficos bares sin los que nos quedamos por desgracia de Gatito, no. Me refiero al que hay enfrente y que ahora es un yermo desolado lleno de... artilugios de obra. ¿De qué obra? De otra obra que hay al lado, una obra con más de 20 años de historia:

Probablemente casi todos los que me leais conozcais los bares El Pasaje, La biblioteca, la Uni, el Decano, la Central, etc. Están en la calle Duque de Lerma, sin embargo, su dirección postal y la de todos los establecimientos y viviendas de ese cacho de calle es Plaza de la Universidad. La razón de esta sinrazón es, otra vez, culpa del ayuntamiento.

Cuando se construyó el edificio que aloja todos estos lugares, el otro, el de La Calleja y el Montesol, iba a ser derruido y en su lugar iba a construirse un... algo. Un parque, un gran cuadrado de acera, algo, cualquier cosa menos un edificio.

23 años después, al fin (y por desgracia) se derribó el edificio. Los habitantes del edificio "nuevo" tendrían un grato paisaje, los que salieran de esos bares y portales no se sentirían como en una jungla de cemento, sino como al aire libre, en una ciudad europea.

Pero nada tardó Gatito en cumplir su sueño, su ilusión: Él quería ser rey de una ínsula y se conformó con construir y construir, seguramente sin recibir sobornos ni comisiones al respecto. Donde hubo y dejó de haber un edificio creció un tremendo rascacielos de siete plantas, eso sí, con la promesa de que la fachada sería escalonada.

A día de hoy, con el edificio casi terminado, la fachada escalonada no existe, o quizá llamen fachada escalonada a añadir un piso más algo más estrecho en la parte de arriba, para que lo vean los ángeles y los santos, pero no nosotros, hermanos, que no tendremos una casa en el centro al menos en nuestra puta vida.

Pero, ¿qué más da eso? Gatito tiene soluciones para todo, nada es tan horrorendo como lo pinto. Da igual que no tengamos casa porque ahora vamos a vivir en el coche. ¿O soy el único que ha notado que no hay aparcamiento? Haber había poco, pero ahora, habiendo quitado los aproximadamente 30 que había en la Plaza de la Universidad, destruyendo toda la plaza de Portugalete en sacrificio a algún Dios pagano y siendo imposible aparcar en cualquier lugar con obras, ¿Qué hacer para bajar del coche? Pues comprar un aparcamiento de los nuevos (y diminutos, donde su coche no cabrá si no compra dos plazas) de Portugalete (disponibles, probablemente, para cuando tengan casa, que ya les dije antes cuando sería), que, como nadie lo necesita, estarán por cuatro duros.

Otra opción, que probablemente ya hayan observado, es rajarse los neumáticos con los asombrosamente afilados bordes de nuestras aceras, en cuyo caso pueden tener accidentes como el que sucedió en el Paseo Zorrilla donde un neumático rajado desvió un coche y lo hizo chocar con unos cuantos coches aparcados, destrozando los coches y provocando un herido.

Este es el problema, ya lo dice el refrán: El gato que juega con las construcciones de día, quiere matar gente con complejos, estudiados y retorcidos planes de noche.

Y si ya han contado un herido, vean donde están los otros dos. Dice otro refrán que me acabo de inventar que "el que mucho abarca poco aprieta" y como las obras abarcan todo el universo conocido mucho, algunas están a medias y sin terminar (no cuenta el foso que construyeron para enterrar al Polifemo en Portugalete: esa obra es perpetua, como las hojas de los pinos), por ejemplo, las de la plaza de El Rosarillo (Que sí hombre, esa que va al Zero o a San Miguel desde Paraiso, donde la cuesta enorme y la tienda de las teles y la panadería que huele bien.) (Edición: ya han terminado), donde un enorme orificio dejose mal tapado y por donde cayó el ahora escribiente y un amigo suyo que por ahí pasaba, produciéndonos diferentes heridas, esguinces y casi la muerte (si me conoces en persona ya te habré contado la historia con tanto teatro como me haya sido posible, así que tampoco voy a dar detalles aquí, tan solo diré, para los que no lean los periódicos y, por tanto, hayan oido hablar del caso, que dos personas caimos por una alcantarilla mal cerrada y, si no llegamos a pararnos en la caida por nuestros reflejos, habríamos podido hacernos un daño serio).

Y aquí acaba por hoy.